El mejor recurso para afrontar el desafío del Covid-19 es nuestra necesidad

La invasión del COVID 19 ha provocado un parón sin precedentes en nuestra vida cotidiana. Ha sido algo necesario para contener los efectos de su rápida expansión y limitar al máximo las consecuencias sobre nuestro sistema sanitario. Durante este tiempo han surgido, junto a la búsqueda de soluciones por parte del Estado, muchas iniciativas: fabricación artesana de mascarillas, de respiradores con impresoras 3D, empresas que han cambiado sus líneas de producción para fabricar protectores para negocios, mascarillas…, otros que han dejado de suministrar platos precocinados a restaurantes para asistir a familias sin recursos que se han quedado sin el sustento de tantas obras de caridad, ahora cerradas, etc.

En el ámbito sanitario, hemos descubierto que se pueden usar los anticuerpos generados por las personas ya curadas para hacer transferencia de su plasma a otras en situación de riesgo grave, se han desarrollado soluciones farmacéuticas, algunas ya en régimen experimental para la cura, por no hablar, sencillamente, de la entrega y el ímpetu con que el personal sanitario se ha dejado literalmente la vida para mantenernos vivos. Todo ello son expresiones admirables de una creatividad y una vitalidad que nos llenan de esperanza, a la vez que nos invitan a asumir un protagonismo.

El gobierno ha puesto en marcha un plan de ayudas sin precedentes para poder salvar la economía frente al parón de tantos negocios: medidas financieras, laborales, mercantiles, apoyo a los más desfavorecidos… También era necesario hacerlo. Ello no ha podido evitar que durante el mes de marzo cientos de miles de trabajadores hayan visto suspendido temporalmente su empleo y que la cifra de desempleados haya crecido en trescientas mil personas en ese mismo mes.

Nos parece urgente abordar un retorno a la “normalidad” económica, escalonado, sí, con las medidas de prevención al contagio necesarias, también, pero, repetimos, urgente, para contener tal hemorragia y permitir una más rápida recuperación.

En esta vuelta a la normalidad económica nos preocupa especialmente la gran cantidad de negocios que vivían al día, con unos recursos de tesorería más bien limitados, y que con el parón han visto cómo su ejercicio de equilibrio se rompía. El gobierno ha abierto una línea de avales para facilitar a las empresas y los autónomos el acceso rápido a nueva financiación con garantía estatal e impedir así la rotura de la cadena de pago, que sería muy perjudicial para nuestra economía, como ya se está viendo. Es necesario que este crédito fluya con agilidad y que no se enrede en la burocracia bancaria o estatal.

Nos han parecido especialmente claras varias manifestaciones del exdirector del Banco Europeo, Mario Draghi, recogidas en su Artículo del Financial Times, publicado el pasado 26/03/20: “La cuestión clave es cómo el Estado puede sacarle partido a su presupuesto. La prioridad no solo debe ser proporcionar una renta mínima a quienes pierden sus empleos. Ante todo, debemos proteger a las personas frente a la pérdida de su empleo”. Asimismo, propone que se active cuanto antes la financiación necesaria a las empresas, y sugiere que los bancos presten rápidamente fondos a coste cero a las empresas que deseen salvar empleos; sin exigir garantías para autónomos y pequeñas empresas. Todo ello deberá ir acompañado de la transferencia del riesgo a sociedades de garantía recíproca y la necesidad de proveerlas de los fondos necesarios. Pero es fundamental que el proceso se active rápidamente para que la cadena de pago no se resienta.

Y las iniciativas particulares, ¿qué aportan en todo esto? ¿Nos quedamos de brazos cruzados esperando la ayuda? Ya lo estamos viendo. No es así. Se teletrabaja, se hacen dolorosos ajustes, contando en muchos casos con la solidaridad y comprensión de los trabajadores, de los proveedores, de los arrendadores… se buscan alianzas, nuevos recursos, se extiende el uso de la tecnología, principalmente para comunicarse… Nos hemos puesto en marcha. Los esfuerzos del Estado deben necesariamente apoyar la creatividad del emprendedor y de todo su entorno para moverse de forma realista en el nuevo escenario que se va a ir generando.

Y es en este aspecto – el de sostener la creatividad y el ímpetu personal – en el que la Compañía de las Obras propone una nueva iniciativa: ofrecer un espacio de diálogo para acompañarnos en este trabajo, escuchar a todas aquellas personas que quieran compartir sus inquietudes o necesidades específicas.

Todos hemos asistido en este tiempo al testimonio de tantas personas que trabajan en la Sanidad, en la distribución alimentaria, en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en el mundo educativo, en el transporte…. Ellos han puesto de manifiesto que lo más valioso del sistema económico es la persona. Las condiciones pueden cambiar, pueden mejorar o empeorar, pero ninguna medida tendrá éxito sin la iniciativa particular. Este ejemplo sirve y es necesario contagiarlo al resto de la actividad económica, pues o damos un paso o nos paralizamos.

Os invitamos a un diálogo a partir de vuestras preguntas, propuestas, necesidades, experiencias… en un encuentro virtual el jueves 23 de abril a las 19:00 hs. Si queráis participar, escribid a direccion@cdo.es y os contestaremos con las instrucciones para conectaros. Os rogamos, además, que nos hagáis llegar vuestras aportaciones por anticipado a ese mismo correo, para poder estructurar mejor el encuentro.